Para los terapeutas mindful 

Este espacio servirá para que los terapeutas o conductores de programas basados en el mindfulness puedan expresar sus experiencias.



PEQUEÑOS PASOS PARA UNA MEJOR PRÁCTICA

José Luis-Reig

Universitat de les Illes Balears


En el capítulo 4 del Libro de los Secretos (Osho, 1999), la introducción hace referencia a una sencilla pregunta
en la que se basa gran parte de la práctica inicial del mindfulness, "¿cómo
es posible que simplemente tomando conciencia de un momento específico del
momento de la respiración se puede alcanzar la respiración? ¿Cómo es posible
liberarse del inconsciente simplemente siendo consciente de una pausa tan
pequeña y momentánea en la respiración?".
Pues bien, aunque la práctica que
vamos a describir no irá relacionada con la espiritualidad de la que habla Osho
en sus libros, sí tendrá que ver con la manera que esta espiritualidad es
llevada a cabo, con la consciencia de la respiración, la cual nos va a servir
como anclaje para la práctica del mindfulness.

La respiración es una función
básica del organismo que tanto se puede realizar conscientemente como
inconscientemente durante toda la vida de la persona, además de ser un síntoma
significativo del estado emocional del individuo ya que al estar relajado la
respiración es suave, y al estar inquieto es más frecuente (aunque no más
intensa ya que, como sabemos, en estados ansiosos la capacidad pulmonar se ve
menguada por la transformación de la respiración abdominal-pulmonar en
clavicular, consiguiendo una menor entrada de aire con la consecuencia de la
retención de éste, derivándolo en la hiperventilación causante de muchos de los
síntomas de las crisis nerviosas ). Por este motivo, y por la importancia de la
atención en la práctica de mindfulness, la respiración va a ser una referencia
perfecta para la introducción del entrenamiento en esta técnica. La percepción
del aire fresco que entra por las fosas nasales en la inspiración, y, sobre
todo, del aire tibio que sale en la expiración será el punto de referencia en
el que podremos conseguir la vuelta a la consciencia, cuando en la práctica de
la meditación, nuestra mente se fije en un pensamiento del pasado o del futuro,
situación común de la dinámica adaptativa y natural de nuestra mente.

A mi modo de ver, existen dos
pasos previos a la práctica terapéutica que son de vital importancia:

El primer paso, y para mí el más
importante es que el terapeuta debe practicar mindfulness y debe estar
convencido que la atención plena le ha ayudado también a él.

El siguiente paso es explicar al
cliente qué efectos tendrá sobre él la práctica y de qué modo le podrá ayudar
en su problema particular, es decir, no hay que estandarizar la práctica
(siempre que sea individual ya que, como veremos, también la práctica grupal
tiene muchos beneficios).

Para
centrarse en la práctica, primero debemos explicar la dinámica que vamos a
utilizar, dando unas pautas al principio sencillas, para poder más adelante
introducir variantes que ayudarán al cliente a poder llegar a desarrollar la
conciencia plena, incluso sin la presencia del terapeuta, y en los momentos que
sean necesarios para él.